Algo que la mayoría de los corredores no tiene en cuenta a la hora de practicar el deporte es necesidad del descanso. Esto sucede sobretodo especialmente con aquellos que se han iniciado recientemente en la actividad. De este modo, es habitual que los y las corredores piensen que cuanto más entrenamiento mejores resultados, sin excepción. Sin embargo esto no es así, ya que además de un buen entrenamiento, para obtener resultados positivos es necesario lo que los psicólogos deportivos llamamos el entrenamiento invisible: una alimentación saludable y equilibrada, adaptada a la actividad física que se realiza, una buena planificación de los descansos y el desarrollo de habilidades psicológicas que contribuyan al bienestar emocional del deportista.
El primer aspecto del entrenamiento invisible mencionado no se desarrollará en estos espacios, debido a que es área de competencia exclusiva de los profesionales nutricionistas con orientación deportiva. En este artículo me centraré en el segundo aspecto mencionado, el descanso deportivo. Por su parte, el tercero, referido a las habilidadees psicológicas, es un tema interesantísimo que merece varios días de atención; será abordado en próximos espacios radiales y expresado en otros artículos.
Si practicas el running con un nivel considerable de intensidad, es sumamente necesario que logres un correcto equilibrio entre la carga del entrenamiento y el descanso. Es muy habitual el miedo a perder el estado físico cuando se producen estos períodos de vacaciones deportivas. Pero eso no es correcto, más aún es importante que se empiece a concebir el descanso no como una interrupción del entrenamiento, sino como una parte integral del mismo, ineludiblemente necesaria para que el organismo tolere las intensas jornadas de carga física. Y aquí no acaba la importancia del descanso, hay que mencionar también su influencia en nuestro estado psíquico. En muchas ocasiones sucede que las elevadas exigencias del entrenamiento terminan por producirnos un elevado estrés que afecta nuestro bienestar emocional. Por tanto, se debe pensar en este aspecto también al momento de planificar la temporada de entrenamiento-descanso
¿Cuánto descansar?
Para deportistas adolescentes y juveniles, podemos aplicar un período de vacaciones de hasta 4 semanas de duración, sin que surjan efectos negativos en su rendimiento. En general, con dos semanas es suficiente. A medida que los deportistas son más ‘veteranos’, más influye un parón prolongado (entendiéndolo como un lapso de total inactividad superior a 2 semanas) dentro de su rendimiento.
Luego, se precisan algunos períodos de descanso más reducidos durante el año, e inmediatamente posteriores a las competencias. Como ya se mencionó, esto es requerido tanto por el cuerpo como por la mente del corredor.
¿Cuándo descansar?
Lo ideal es hacer coincidir las vacaciones deportivas con las vacaciones familiares-laborales. Esto permite dedicar tiempo a la familia y amigos, con lo que se evita la “presión” de estar ignorando las vacaciones del resto de nuestro entorno. Durante estos días, podemos suprimir completamente nuestra práctica deportiva sin ningún problema. La mayoría de los argentinos hacen este parón durante los meses de verano (diciembre, enero o febrero, fundamentalmente), y les aseguro que este cese de la actividad no afectará los resultados de la temporada. Por supuesto que si se tiene un objetivo importante durante el mes de febrero o marzo, se deberán posponer las vacaciones hasta cumplimentado el mismo.
¿Qué tener en cuenta para este descanso?
Lo más importante: sin ningún tipo de remordimiento… El descanso no es un lujo que el deportista se da, es una NECESIDAD.
El descanso no sólo es dormir y estar parado, también se puede aplicar en algunos casos al llamado "descanso activo", una actividad aeróbica muy ligera que ayuda a la recuperación en vez de cansarte más. Por ejemplo, se puede salir a caminar con la pareja, o a pedalear con los hijos durante las vacaciones, lo cual tiene el plus de estar favoreciendo el encuentro con aquellos a quienes durante el año solemos dedicarle menos tiempo. Otras formas de recuperación son los estiramientos, los baños prolongados, los masajes descontracturantes, las sesiones de relajación, y la meditación.
Salomé CHARRA
Lic. en Psicología (Mat. 1.588)
Especialista en Psicología del
Deporte y la Actividad Física
Contacto: licsalomecharra@gmail.com

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