martes, 8 de marzo de 2016

Kathrine Switzer; la primer MUJER que corrió un maratón





Hoy 8 de Marzo, en el día de la mujer vamos a contarte la historia de una mujer,ella es Kathrine Switzer. Una mujer que quería probarse en una prueba como la maratón y a la que intentaron impedírselo, precisamente por ser mujer. 

Aficionada a correr gracias a su padre, que la animó desde que era una niña, Kathy Switzer participó en el equipo de atletismo de su Universidad, donde entrenaba con los chicos. Su entrenador empezó a hablarle de la maratón y ella decidió que quería participar en una, pese a que en aquel entonces, las mujeres no participaban en ellas. Este hecho no detuvo a Switzer y empezó a entrenar duro, hasta que estuvo preparada. 

Se decidió por una de las maratones más famosas, la de Boston. Era el año 1967.
Le concedieron el dorsal 261. Hay que decir que la participación de una no estaba prohibido, pero tampoco permitido (en tanto la inscripción no decía nada del sexo del corredor), así que Kathrine Switzer se puso su sudadera y sus pantalones largos en aquella fría y húmeda mañana del 21 de abril de 1967 en Boston y salió a disputar la carrera, junto a su entrenador y a Tom Miller, su novio.

Muchos corredores saludaron con simpatía la presencia de Kathy, a la que animaron de 
cara a su participación. Pero cuando llevaba algo más de tres kilómetros, la cosa se puso fea: entró en escena Jock Semple.
Este cascarrabias escocés tenía fama por su mal carácter y por sus denodados esfuerzos, cada año, de eliminar de la carrera todo atisbo de broma o de actuación que se saliera de la más rigurosa ortodoxia. En 1957, de hecho, casi lo denuncian por agredir a un corredor que salió a disputar la maratón con aletas, gafas y tubo de buzo.
Cuando Jock Semple se percató de la presencia de Kathy Switzer, no dudó ni un momento en salir en persecución de la joven, preso de la ira, y gritarle: “¡Sal de mi puta carrera y devuélveme esos dorsales!”.
Tom Miller consiguió empujar a Semple, tirarlo, y Kathy, que confesó estar “aterrorizada”, siguió corriendo. Un fotógrafo captó el incidente y las imágenes dieron la vuelta al mundo.
Switzer logró acabar la carrera, con un tiempo de en torno a 4 horas y 20 minutos. Pero las consecuencias no fueron las mejores. La AAU (la Unión de Atletas Amateurs) decidió prohibir expresamente la participación de mujeres en carreras populares. 

A partir de ese momento, Kathy Switzer abanderó un movimiento para pedir que las mujeres pudieran participar en maratones. Les costó cinco años conseguirlo: en 1972, se abrió la 
Switzer, por supuesto, siguió compitiendo. En 1974 ganó la maratón de Nueva York y en 1975 logró su mejor tiempo en la maratón de Boston, con 2:51:37. Kathy Switzer, desde entonces, ha dedicado su vida a la maratón. 

Fue nombrada atleta de la década por la Runner’s World Magazine, ha escrito sus memorias, escribió también un libro destinado a ‘runners’ de más de 40 años y organiza carreras de larga distancia por todo el mundo, destinadas a mujeres, que llevan como nombre ‘261’, el dorsal que llevó aquel famoso día en Boston. 

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